"Siempre
tuve afición por las palomas mensajeras. De chico me arrimé
a algunos palomares de Mercedes, de colombófilos ya desaparecidos.
Empecé yendo a limpiarle el palomar al señor Renzelli.
Enseguida me llamó la atención la inteligencia de estos
animales y cómo recorrían grandes distancias.
Pero yo fui un estudioso y siempre quise saber más. Fui uno
de los primeros que empezó a ir a lo del doctor Panettieri,
que en ese entonces estaba en el laboratorio Biona de Flores. El es
uno de los grandes avícolas del país reconocido internacionalmente".
"En la secundaria trabajaba todos los veranos
para poder mantener las palomas a mi gusto y a la vez poder ir a los
bailes. En la vida fui madurando rápidamente y enseguida conseguí
ser un hombre de bien valorando muchas cosas importantes como el trabajo
y lo que se consigue con él. Yo me daba cuenta de que trabajaba
y ganaba dinero, y también por entonces tuve la suerte de poder
estudiar en Buenos Aires. Mi tío era mayorista de Optica y
con él encontré mi profesión. Me recibí
de óptico y los primeros años trabajé con él".
"En
esa época me hice amigo de muchos colombófilos, como
uno que tengo hasta el día de hoy y es Pedro Favale, que en
ese entonces estaba en la Sociedad Colombófila San Lorenzo
de Almagro, que era la más grande de Capital y hoy no existe".
Reportaje
en revista

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"Cuando me instalé en Mercedes abrí un negocio
de óptica y me fue bien, entonces puse un palomar que todavía
tengo. Anda muy bien porque tengo la suerte de estar con Julio Falabella.
Si él no estuviera no podría tener las palomas cuidadas
como a mí me gusta, porque esto lleva tiempo. Aparte yo soy
muy detallista y meticuloso, y creo que es una de las cosas que hay
que tener. Si yo no estuviera con otra persona sería complicado".
Julio Falabella: cuidador del palomar y conductor del programa
radial especializado
Conociendo
la paloma mensajera
MIS MAESTROS
Rescato todo lo que aprendí con Freddy Rivera, que vino de
Miami y me enseñó la teoría del ojo. Yo creía
siempre en ella, pero con su visita terminé de redondear mis
conocimientos. Esta teoría es muy importante porque mirándole
el ojo a la paloma uno sabe si sirve para correr y a la vez si es
reproductora. Hay muchas variedades de ojos y muchos secretos en ellos.

Osvaldo
Dagnino, Freddy Rivera y Hector Dagnino, en Paraná (E.Ríos)
Hubo
varios maestros en mi vida, son muchos años de colombofilia
los que tengo. Puedo nombrar a Esteban Cristoff, Pedro Favale, Guillermo
Pannetieri, o el propio Freddy Rivera. He tenido la suerte de estar
con Andre Roothooft cuando vino a la Argentina. Hoy el 60 por ciento
de mis palomas provienen de una yunta que yo le compré a él,
de los famosos "toros" que tiene y que son excepcionales.
Yo descubrí esos animales e hice cosanguineidad. Han salido
muchas campeonas de esas yuntas.


André Roothooft y Hector Dagnino, en Villa Carlos Paz (Córdoba)
A
esta altura de mi vida, a los 56, expongo mi trabajo en internet no
sólo para vender las palomas -que en su mayoría fueron
compradas, para llegar a lo que hoy tengo- sino con la ambición
de que mis animales trasciendan en vida. Ya una gran parte ha trascendido,
han salido campeonas en otros palomares y yo he hecho grandes amigos.
Luego
de mucha selección las palomas son superiores cada vez.
En mi palomar está en venta cualquier paloma, si me pongo de
acuerdo con la persona que está interesada. Y
si se trata de palomares nuevos y lleva mis palomas, mi idea es asesoralos
técnicamente en todo lo que aprendí durante estos años,
para acompañarlos. Hay muchos detalles importantes y es interesante
hablar con los cuidadores, para estar en contacto y que las palomas
puedan ser campeonas. A algunos esto les ha dado resultado en muy
corto plazo.